-Hay que salir un poco a la ventana de vez en cuando, es casi tan importante como desolarse un rato- me dijo y supe en un instante la veracidad de lo que me estaba diciendo, se le notaba en la piel, en el movimiento de sus manos, en su cara. - Es como la angustia, se te estanca en la mitad del pecho y no te deja respirar. Pero con eso hay que hacer algo... hay que viajar, salir, caminar, conocer y hundirse sin ventanas ni acompañantes.

Pilar

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