Sucede que aveces las cosas pierden emoción. O todo lo contrario, pueden ser tan emocionantes y por tanto tiempo que la aventura se pierde y lo que queda son solo pasos al descontento propio. Si fuera tan fácil viajar plenamente. Cada segundo recordarse a si mismo por inercia lo feliz que se es, lo contento que se esta...
 Pero no siempre es así, uno con frecuencia se permite desviar el camino e improvisar contradictoriamente. Respirar y toser. Renovar el aire. Y no esta nada mal, debo confesar.

Pilar

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