Nunca conseguí representar lo humano sin caer en una espantosa ramplonería. Mis números de la pareja de baile, y del camino hacia la escuela y regreso a casa, eran por lo menos pasables artristicamente. Cuando intente el numero de los periodos de la vida de un hombre, caí otra vez en la caricatura. Marie tenia razón al calificar la tentativa de evasión, mis intentos de interpretar canciones a la guitarra.
Lo que me salia mejor era la descripción de absurdos cotidianos: observo, sumo las observaciones, las potencio y saco de ellas la raíz, pero con un exponente distinto.Observo cualquier forma de manifestación de la fiesta con fanático ardor: como un obrero guarda en su bolsillo el sobre con la paga y sube a la moto; como un agente de bolsa al fin cuelga el auricular del teléfono, pone su cuaderno de notas en el cajón y lo cierra con llave, o una vendedora de comestibles se quita el delantal, se lava las manos y ante el espejo se retoca el cabello y los labios, toma su bolso y ya está, todo es tan humano que a menudo tengo la impresión de ser yo un monstruo, porque solo puedo representar la fiesta como numero.
Por encima de estanques, por encima de valles,
ResponderEliminarde montañas y bosques, de mares y de nubes,
más allá de los soles, más allá de los éteres,
más allá del confín de estrelladas esferas,
Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad
y como un nadador que se extasía en las olas,
alegremente surcas la inmensidad profunda
con voluptuosidad indecible y viril.
Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,
sube a purificarte al aire superior
y apura, como un noble y divino licor,
la luz clara que inunda los límpidos espacios.
detrás de los hastíos y los hondos pesares
que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡feliz aquel que puede con brioso aleteo
lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!
Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
la lengua de las flores y de las cosas mudas!