Pero en el fondo se que todo es falso, que estoy ya lejos de lo que acaba de ocurrirme y que como tantas otras veces se resuelve en este inútil deseo de comprender, desatendiendo quizá el llamado o el signo oscuro de la cosa misma, el desasosiego en que me deja, la instantánea mostración de otro orden en el que irrumpen recuerdos, potencias y señales para formar una fulgurante unidad que se deshace en el mismo instante en que me arrasa y me arranca de mi mismo. Ahora todo eso no me ha dejado mas que la curiosidad, el viejo tópico humano: descifrar, Y lo otro, la crispación en la boca del estomago, la oscura certidumbre de que por allí, no por esta simplificación dialéctica, empieza y sigue un camino.

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