Luego pensé que las cosas cambiarían. Las cosquillas ya no serían lo mismo, las caídas tampoco. Ya no iría a la plaza en busca de amigos eternos ni de bastos juegos. Me sentía acorralada, obligada a abandonar y olvidar ese mundo y desvanecerme lenta y cuidadosamente en el mio.
Me forcé por ultima vez, a no poner en marcha el piloto automático que en 5 años me había arrastrado a vivir mi vida por mi.
(Es evidente que de vez en cuando cedo a mi propia fantasía; entro precipitadamente y caigo mas aprisa de lo que intento)
Pilar
(Es evidente que de vez en cuando cedo a mi propia fantasía; entro precipitadamente y caigo mas aprisa de lo que intento)
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