Amaba estar sentada en el pasto, arrancándolo y pensando en cuantos bichos caminaron por ahí, y esos bichos sobre cuantos otros suelos anduvieron. Y sobre esos suelos cuanto nene corrió, salto, jugó o incluso lloro. Amaba encontrarle, sin razón alguna, explicación a absolutamente todo... hasta lo mas insignificante.


Pilar

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