No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ningun conciencia de orden la retenga.Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que respeto y desprecio al mismo tiempo. Yo, condenado a a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.

J.C

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